• Valoración de la sospecha - Enfermedad profesional
  • El reconocimiento de la Enfermedad Profesional como la entendemos hoy en día, ha supuesto un proceso de más de un siglo en España. Desde la entrada en vigor de la Ley de 31 de Enero de 1900 (Ley de Accidentes de Trabajo), se fueron incorporando como tales numerosos procesos considerados hoy como enfermedades profesionales. A esos accidentes de trabajo se fueron añadiendo en los años sucesivos procesos como el saturnismo (1903), la bronconeumonía por trabajo en cámaras de frío (1913), la parálisis por enfriamiento de los guardas de almacén (1920), el fosforismo, sulfuro-dermitis, calicosis (tisis de los picapedreros) y peste bubónica por contacto con mercancías de almacén (1920), la afección reumática en fábricas de cerveza (1923) o el cáncer en los trabajadores del gas de alumbrado (1927). Fueron las primeras patologías que más tarde conformarían el cuerpo de las enfermedades profesionales.

    El primer intento de regular las enfermedades profesionales fue realmente la Ley de bases de 3 de julio de 1936, que reconocía 22 enfermedades profesionales.

    No fue hasta enero de 1947 cuando se formuló la primera definición de enfermedad profesional en un Decreto. Con algunos referentes legales intermedios, saltamos hasta 1978 con la aprobación del Cuadro de Enfermedades Profesionales, que posteriormente sería actualizado en 2006.

    Por tanto, más un siglo de historia para llegar a nuestra realidad actual. La asistencia de los pacientes afectos de enfermedades profesionales requiere tener en consideración criterios 
    de sospecha, identificación, declaración y reconocimiento de la misma. Siempre que entran en juego criterios de inclusión o de valoración surgen posturas de interpretación subjetiva que es necesario consensuar entre los diferentes actores que intervienen.

    El objetivo de este manual es precisamente aunar el criterio de todos los expertos en este campo para lograr unificar criterios a la hora de recorrer el camino necesario para identificar un determinado proceso como enfermedad profesional. La calidad del mismo deriva del intenso trabajo realizado por sus autores, profesionales con amplia experiencia en el mundo de la Medicina del Trabajo. SETLA viene desde hace años proporcionando a los profesionales relacionados con la Traumatología Laboral un foro de encuentro donde compartir su experiencia científica, consensuar sus actuaciones profesionales, y obtener formación.

    En este manual, se han seleccionado sólo algunas de las enfermedades tratadas en el listado del Real Decreto, las más frecuentes y/o aquellas que pudieran suscitar mayor controversia o dificultad diagnóstica, estructurando cada una en los siguientes epígrafes:

    • aspectos generales;
    • anamnesis y exploración: breve descripción de síntomas y signos;
    • pruebas diagnósticas: divididas en básicas, considerando como tales aquéllas que con carácter general resultan imprescindibles para la identificación y el diagnóstico, y especiales, cuyo propósito suele ser la confirmación diagnóstica cuando se precise, normalmente realizada por el especialista;
    • criterios de asociación clínico-laboral: de exposición, de temporalidad, factores extralaborales y actividades profesionales;
    • bibliografía.

    Bajo este espíritu de colaboración, de ayuda, de compartir experiencias y como no, para intentar ofrecer un marco de referencia a todos aquellos profesionales que de una u otra manera desarrollan su trabajo en el ámbito de la salud laboral y las enfermedades profesionales, se pone a disposición esta guía. Si con ello se contribuye a facilitar en alguna medida el ya de por sí complicado trabajo de todos los compañeros que día a día ponen todo su empeño y todo su esfuerzo en cuidar de la salud de los trabajadores, utilizando para ello, de la mejor manera posible, unos recursos que la sociedad ha puesto en sus manos, en los centros de salud, en los centros asistenciales de las mutuas, en las Unidades Médicas del INSS, o en las propias inspecciones de los servicios autonómicos de salud, habremos cumplido nuestro objetivo y habrá merecido la pena.

    Edita: Sociedad española de traumatología laboral
    Páginas: 394
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